Botox

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Toxina Botulínica – Botox

Es una técnica de rejuvenecimiento facial. Oftalmólogos y neurólogos llevan varios años utilizando dicha toxina para la corrección del estrabismo, blefaroespasmo, hiperhidrosis, etc.

La observación de los inesperados efectos sobre las arrugas de la piel vecina a los puntos de inyección llevó a pensar en la posibilidad de su utilización en la corrección de las arrugas inestéticas. La toxina botulínica es una proteína que una vez aplicada en el musculo produce una relajación de los mismos debido a que los impulsos nerviosos son bloqueados temporalmente.

Esto hace a que las arrugas producidas por las contracciones musculares prácticamente desaparezcan. Para su aplicación utilizamos unas agujas muy finas rediciendo de esta manera las  molestias.

El efecto aparece dos o tres días más tarde, siendo completo al cabo de una semana y su duración es de aproximadamente 6 meses. Se utiliza principalmente para las arrugas del tercio superior de la cara (frente, entrecejo, patas de gallo), aunque algunos médicos también lo utilizan en otras zonas. Para la aplicación del Botox se recomienda venir con la cara limpia y sin maquillaje y los días previos a su infiltración no haber tomado aspirina  para evitar cualquier posible hemorragia así como también la exposición al sol o a rayos UV.

Es posible la aparición de pequeños hematomas que desaparecen a los pocos días. Una vez infiltrado el Botox las primeras 48 horas se recomienda no hacer masajes en las zonas tratadas. La toxina no debe utilizarse durante el embarazo, la lactancia, ni en zonas próximas a inflamación o infección. Tampoco deben emplearse en pacientes que presenten  alteraciones neuromusculares (Parkinson, miastenia grave, esclerosis medular).

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